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@Javpolo

Un blog muy personal

Dejé de hablar de política

Con nadie hablo ya de política, dejé de hacerlo harto de conversaciones dogmáticas o huecas. Me dediqué a hablar del tiempo desde que todo el mundo decidió cuál es su trinchera y desde ella discuten, pontifican y algunos increpan sin esperar más que la rendición del que no piensa como ellos; algo que nunca sucede porque desde la trinchera contraria se dedican a hacer exactamente lo mismo.

Lo curioso es que dejé de hacerlo hasta con las personas más afines a mi ideología porque ya no sólo debes elegir esa trinchera desde la que disparar, sino que es fundamental definir también en qué sector de ella te encuentras. Hace tiempo que mis pasos andan lejos de militancias políticas precisamente por esto; algo de lo que me alegro infinitamente.

Da igual el partido político al que mires, en todos cuecen las mismas habas. Al tradicional “quítate tú para ponerme yo” se une ahora las “sensibilidades” y con ellas nos encontramos que, dependiendo de la región donde te encuentres, los votantes del mismo partido político pueden ser más de derechas, más de izquierdas o mediopensionistas. ¿Cómo pueden Ayuso, Feijó y Moreno militar en el mismo partido defendiendo posturas tan contrapuestas?

Me aburrí de dar opiniones, incluso cuando son solicitadas. Nadie quiere saber realmente lo que opinas, sencillamente necesitan la excusa para lanzar su beligerante perorata sobre la tragedia de que gobiernen los contrarios cuando lo que el país espera con urgencia es a los suyos. Mientras tanto la gente muriendo, la economía hundiéndose y el futuro convertido en una entelequia de la que nadie se hace responsable.

Los partidos, a lo suyo, se votó en Cataluña, se votará en Madrid y todos niegan que se vaya a votar pronto en Andalucía (aunque lo hacen mirando por el rabillo del ojo a Madrid y su cuatro de mayo por si…).

Pues eso, que dejé de hablar, pero nunca me desentendí, ni mucho menos, de ejercer como ciudadano, Aun así: ¡qué pereza!

Opiniones compartidas en: Irispress y La Mar de Onuba

Colores de India

Durante los meses de marzo y abril se expone en “Afú qué arte” mi obra “Colores de India”. Una selección de fotografías de India organizado por el Movimiento Cultural IGriega.

Afú qué arte” (calle Sol, nº 3. Sevilla), es un espacio cultural donde es posible comer y beber algo mientras disfrutamos de interesantes propuestas expositivas. Un lugar que nace con esa vocación de ser un punto de encuentro donde el ocio es la decantación de un interesante maridaje de arte, literatura y cualquier otro evento cultural de calidad.

Un estrecho que es un océano

Javier Polo, colaborador habitual de La mar de onuba, vuelve a ponerse tras la cámara para rodar “El océano de Gibraltar”; documental sobre migraciones, que versa sobre el viaje a Europa de menores no acompañados y de su doble desamparo; el que se produce cuando abandonan su país y a su familia y del que vuelven a sufrir, una vez en su destino, en el momento que cumplen 18 años y son abandonados a su suerte por los que los acogieron exclusivamente por imperativo legal.

En la película acompañamos a Mamadou, que con 15 años emprendió un viaje de un año y medio de duración desde la República de Guinea a Tarifa, el punto donde lo desembarcó la lancha de Salvamento Marítimo que lo recogió de una muerte probable en aguas del Estrecho de Gibraltar. También conocemos a Mehdi, de su misma edad, que realizó un viaje más corto, al ser marroquí, pero igualmente en patera por el Estrecho. Por último, encontramos al gambiano Boubacar quien les acompaña hoy en España, aunque él cruzó el estrecho en el ferry ya que su entrada al país fue tras su cuarto salto a la valla de Melilla. Hoy los tres viven en Sevilla, acogidos por la asociación Abrázame, intentando conjugar el adjetivo futuro.

El rodaje se va a realizar en localizaciones de Sevilla, Tarifa y Punta Umbría; lugares todos asociados a su recorrido por los centros de menores donde fueron recalando y donde hoy, ya mayores de edad, intentan conseguir su sustento. 

Mamadou llegó a España el mismo mes que se produjo la moción de censura a Rajoy y, a consecuencia de ello, cambió el gobierno; lo que da pie a entrevistar a responsables políticos de ese momento sobre las políticas de inmigración que se aplican en España y hasta qué punto estas se deciden libremente o vienen marcadas desde Bruselas.

El rodaje está condicionado a la evolución de la pandemia del Covid-19 aunque el objetivo que se ha marcado es hacerlo en primavera, al objeto de que la cinta pueda ser estrenada en septiembre de este mismo año. 

Artículo original: La mar de Onuba

Los últimos colonos se estrena en Los Palacios y Villafranca

Afú qué arte, un nuevo espacio para la promoción cultural.

Abre en Sevilla “Afú qué arte”, un bar que es un espacio cultural transmedia, donde las pantallas son las grandes protagonistas.

Lugar de encuentro para disfrutar no sólo de momentos de desconexión sino para conocer obras de artistas a través de las pantallas, que ocupan la mayor parte del local. “AFÚ qué arte”, que se encuentra en el número 3 de la calle Sol,  no es un bar al uso, es un espacio cultural donde todas las artes tienen entrada.

Esta idea, surgió de forma natural, entre unos amigos con diferentes intereses sobre la cultura y el arte que vieron la necesidad de contar con un espacio de estas características, donde el ocio y cultura estén unidas.

Este espacio cuenta con una programación estable de todas las artes y referencias culturales promoviendo el interés por sus autores. El objetivo es tener constantes novedades tanto de artistas noveles como consagrados, quienes envían sus obras en formato digital para ser expuestas en las numerosas pantallas existentes en el local.

Se inaugura con sendas exposiciones: Cerámica creativa de Ángeles Terán y Colores de India, de Javier Polo Brazo. 

El documental “Los últimos colonos” se estrena en Los Palacios y en Lebrija

El 14 de marzo se estrena en Los Palacios y el 19 en Lebrija la más reciente producción de Mirada Global, dirigida por Paco Aragón, que narra la historia social de la colonización agraria del Bajo Guadalquivir.

El Bajo Guadalquivir, en la provincia de Sevilla, era una improductiva zona de marismas que sufrió una profunda transformación en la década de los 60 del siglo pasado. Se crearon varios pueblos de colonización en la comarca (Maribañez, Trajano, El Trobal…) para alojar a agricultores que vinieron a explotar los recursos de la zona y convertirla en lo que hoy conocemos. De este proceso de transformación versa “Los últimos colonos.  

Eugenio es uno de esos primeros colonos, que llegó a Maribañez procedente de Osuna en 1962, y que actualmente tiene 95 años. Él comienza un relato que continúa su hijo, el primer nacido en ese pueblo, y que completan otros colonos de primera y segunda generación. También se analiza todo el proceso vivido para la construcción de estos pueblos y el canal de los presos.

También se muestra la escuela pública que se creó, la formación que se dio, los maestros… hasta llegar a la escuela de capataces. Se utilizan imágenes históricas de otros documentales de la época y se pone especial énfasis en el papel que jugaron las mujeres colonas, ya que han sido las menos tenidas en cuenta en todo este proceso, a pesar de haber jugado un papel determinante en este repoblamiento. 

El objetivo final es conocer la historia de la comarca y de los procesos vividos en esta radical transformación además de documentar gráficamente una realidad que está a punto de perderse, al ser muy ancianos los primeros pobladores que aún viven.    

Olvidados en el “no lugar”

Es difícil encontrar noticias de portada sobre los recientes incidentes en el Sáhara Occidental; Marruecos minimiza unos ataques que el Polisario ha elevado a la categoría de actos de guerra. En cualquier caso, estos incidentes cambian radicalmente la situación que se mantenía desde hace 29 años y vuelve a poner sobre la mesa un conflicto que la comunidad internacional nunca tuvo voluntad de cerrar.

El pueblo saharaui fue abandonado a su suerte en el año 75 del siglo pasado, primero por España, después por el resto del mundo -con Francia y Estados Unidos a la cabeza- que encargaron a la ONU un simulacro de referéndum que esta no ha sido capaz de organizar. La realización de este referéndum y el despliegue de las tropas del MINURSO fueron condiciones del acuerdo de finalización de la guerra en el año 91.

Casi treinta años después de acabada la guerra todo sigue exactamente igual y ningún actor internacional se atreve a decir en voz alta algo que todos han asumido: nunca habrá referéndum. Marruecos ha jugado –y juega- muy bien sus cartas en ese escenario y ningún país de los que podrían inclinar la balanza va a hacer nada para molestar a un vecino que les arregla el patio trasero en una región tan convulsa como el Magreb.

Pero en esos veintinueve años desde que acabó la guerra -cuarenta y cinco desde el origen del conflicto- son varias las generaciones de saharauis que han nacido en los campos de ese “no lugar” situado en la hammada argelina cerca de Tinduf, o en Mauritania o en el Sáhara ocupado por Marruecos. Estos jóvenes llevan años presionando a un ajado Frente Polisario que se acomodó en ese callejón sin salida de la ayuda internacional y del buenismo militante.

Junto a Brahim Gali, Presidente de la RASD y Secretario General del Frente Polisario.

Era más que previsible que este paso se iba a dar. El último congreso del Polisario, hace un año, ya abrió esa vía. Pero nadie miraba, ni tan siquiera la ONU, esos que estaban allí para mirarlo todo. Ahora vemos encenderse nuevamente una región donde los extremismos campan a sus anchas y dónde nunca se sabe cómo acaban las cosas. 

Y España, como si no fuera con nosotros. Hemos desterrado de nuestra memoria que España es la responsable última de todo. Que para la legalidad internacional seguimos siendo la potencia colonial de un territorio que nunca fue descolonizado formalmente. Que buena parte de los que hicieron la guerra en los años ochenta tenían en su bolsillo un DNI español. Parece como si con el papel que juega la agencia de Cooperación Española y las ongs -que mantienen las despensas de Tinduf llenas- hayamos redimido nuestro pecado original.

No sé qué recorrido tendrá esta guerra total, según el Polisario, o estos incidentes menores, según un henchido Marruecos sabedor que ningún país europeo, ni el amigo americano, harán nada contra sus intereses. Pero los jóvenes saharauis han dicho basta y ya nada va a ser igual; al tiempo.

Opiniones compartidas en: Irispress y La Mar de Onuba

Un viaje cinéfilo a Colombia desde Chipiona

En estos días debía estar físicamente en Medellín (Colombia) participando, con mi último guion de cine, en el 8º Laboratorio Internacional del Guion (Labguion) pero la pandemia lo ha impedido. El laboratorio ha optado -como casi todos los eventos de este año 2020- por el formato digital ante la imposibilidad de viajar.

Como la dinámica del Labguion es muy intensiva, he optado por no seguirlo desde casa y hacerlo desde Chipiona, donde puedo encontrar mayor aislamiento y concentración. La cercanía del mar y el amplio jardín de casa hace que las ideas fluyan más rápida e intensamente.

Los paseos junto al mar de estos días y los amplios e intensos debates virtuales con guionistas latinoamericanos (procedentes de hasta 18 países) han hecho que  mi guion, el viaje de un padre español para conocer las razones por las que han asesinado a su hijo en Colombia, haya iniciado un tránsito desde el drama social-familiar al thriller político.

La tranquilidad y hospitalidad de Chipiona, un lugar absolutamente ajeno a la historia que se narra, está sirviendo como catalizador del tránsito de una historia que espero ver estrenada en la gran pantalla en algún momento.     

Un hipster en la España vacía

He leído prácticamente del tirón este libro de Daniel Gascón. Un relato, en clave de humor, sobre el choque entre el mundo rural del Aragón más profundo con la posmodernidad más hilarante, esa que no deja de ser una comedia de sí misma.

Enrique, el protagonista de la obra, abandona Madrid para establecerse en un pequeño pueblo de Teruel sin abandonar -ni ganas de hacerlo- ninguno de sus postulados de modernito progresista de la capital del país. Llega a este rincón del mundo con la intención de enseñarles a sus habitantes cómo se tienen que hacer las cosas. Una parodia surrealista si no fuese porque la mayoría de nosotros somos capaces de ponerle cara, nombre y apellidos reales a este personaje de ficción.

Hilarante texto, cargado de lugares comunes y verdades como puños, a pesar de su aire cómico, incluidos personajes tan extravagantes como reconocibles. Su virtud principal es hacerte pensar durante días en una historia que es tan verosímil como esperpéntica. Yo además elegí leerlo mientras hacía un recorrido estival por las Sierras de Gredos que, a pesar de no ser Aragón, me sirvió para imbuirme más en el relato.

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