En estos días debía estar físicamente en Medellín (Colombia) participando, con mi último guion de cine, en el 8º Laboratorio Internacional del Guion (Labguion) pero la pandemia lo ha impedido. El laboratorio ha optado -como casi todos los eventos de este año 2020- por el formato digital ante la imposibilidad de viajar.

Como la dinámica del Labguion es muy intensiva, he optado por no seguirlo desde casa y hacerlo desde Chipiona, donde puedo encontrar mayor aislamiento y concentración. La cercanía del mar y el amplio jardín de casa hace que las ideas fluyan más rápida e intensamente.

Los paseos junto al mar de estos días y los amplios e intensos debates virtuales con guionistas latinoamericanos (procedentes de hasta 18 países) han hecho que  mi guion, el viaje de un padre español para conocer las razones por las que han asesinado a su hijo en Colombia, haya iniciado un tránsito desde el drama social-familiar al thriller político.

La tranquilidad y hospitalidad de Chipiona, un lugar absolutamente ajeno a la historia que se narra, está sirviendo como catalizador del tránsito de una historia que espero ver estrenada en la gran pantalla en algún momento.